Nuestro proyecto

Sellos Alcazarianos

Sello Alcazariano

Excelencia Académica

Consideramos la excelencia académica como el esfuerzo en conjunto por proporcionar una enseñanza de calidad en todas las áreas del conocimiento, orientado al trabajo académico, hacia el desarrollo de competencias, más que a la sola adquisición de conocimientos.

Aspiramos a lograr resultados académicos de excelencia, razón por la cual nos encontramos en constante proceso de evaluación y actualización de nuestras prácticas. Para ello utilizamos indicadores de logros propios y externos. El logro de la excelencia académica va asociado a un trabajo conjunto entre profesores, estudiantes y apoderados, quienes son co-protagonistas de la educación en una relación equilibrada y responsable frente al proceso de aprendizaje, teniendo en consideración que es un colegio de acogida.

Nuestros colegios cuentan con prácticas metodologías que garantizan un óptimo proceso de enseñanza – aprendizaje, potenciando la adquisición de conocimientos, hábitos y habilidades indispensables para el éxito futuro. Potenciamos la cultura de logro entre los estudiantes para que ellos, a través de metas claras, puedan alcanzar su formación integral.

Ser parte de una cultura de logro fortalece el carácter y conlleva a nuestros estudiantes a ser mejores personas, pues actúan teniendo la plena convicción de que se pueden hacer las cosas bien, superándose día a día, experimentando con ello, una gran satisfacción y alta autoestima.

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Padres primeros educadores

Los padres han dado la vida a los hijos, por lo tanto, tienen la obligación importante de educarlos. De allí que ellos sean los primeros y principales educadores de la formación de sus hijos. Los colegios de la fundación colaboran con los padres a ejercer su derecho y deber de actuar como principales responsables de la educación de sus hijos. En este sentido, nuestros colegios trabajan para entregar una educación de calidad, con el convencimiento de que las familias y los colegios deben compartir los principios educativos y actuar de manera coordinada.

Como Fundación, a través de nuestras comunidades educativas, nos ponemos a su servicio en esta tarea.  El compromiso de los progenitores, consiste en acompañar a sus hijos e hijas, y en formarse para hacerlo bien, incorporándose en la vida de las respectivas comunidades educativas de la Fundación, ayudando desde dentro a que éstas sean cada vez mejor. Los colegios, de acuerdo y en colaboración con los centros de padres y apoderados, promueven actividades de formación entre personas adultas, con metodologías y contenidos que ayuden a mejorar la vida de familia y la relación de ayuda hacia los hijos e hijas, y que respondan a las necesidades y características propias de personas adultas que buscan formación continua. Esto se hace a través de programas especialmente diseñados, buscando realismo, equilibrio y respeto en las exigencias recíprocas, teniendo en cuenta las posibilidades y dificultades diversas, utilizando los mejores medios y los tiempos más adecuados. “Una acción educativa eficaz, especialmente en lo referente a valores, actitudes y hábitos de trabajo, requiere una estrecha coordinación entre la familia y el colegio”.

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Formación integral

Nuestro objetivo, es la búsqueda permanente del desarrollo integral de la persona, de tal forma que haga posible un desarrollo armónico y equilibrado que abarque todas las capacidades.

El fin último de esta educación, es el desarrollo integral y armónico de toda la persona, en vista de su destino trascendente. Queremos ayudar al crecimiento de seres humanos conscientes de sí mismos, de sus talentos y límites; conscientes de su cultura, de su país, su historia y su entorno; Personas competentes, capaces de aprender, desaprender y reaprender, hábiles para hacer y transformar, capaces de dialogar, de proponer y de incidir, agentes de cambio y de progreso, con cantidad y variedad de recursos personales para servir. Personas sensibles, capaces de escuchar y acoger, con sentido de gratuidad y reciprocidad, sensibles, atentas a las necesidades y dolores de los demás, solidarias y tolerantes. Personas comprometidas con su propio crecimiento con un marco de valores asumido libremente.

La educación se dirige entonces a toda la persona: sus necesidades básicas y su fundamental dignidad, su dimensión sensible y corpórea, su inteligencia, su afectividad y sexualidad, su voluntad y su carácter, su dimensión social y comunitaria, su dimensión estética y espiritual, ética y religiosa, y su libertad. Esta integralidad de nuestra educación le da su carácter genuinamente humanista, no segmentada o desequilibrada, con un fuerte énfasis en la inter disciplinaridad del saber, en la integración de las facultades humanas y en la capacidad de relacionarse, discernir y servir, llegando a ser una “persona para las demás personas” y “con las demás personas”.

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Estudiante el centro de la acción educativa

En la mayoría de las actividades docentes realizadas por los profesores, se evidencia que su trabajo es más relevante, demandante e intenso en comparación al que deben realizar los propios estudiantes; de este modo no desarrollan habilidades de aprendizaje complejas sin la oportunidad de practicar.

Lo que buscamos es procurar apoyar al estudiante y lograr que aprenda a aprender, razonando por sí mismo y desarrollando su capacidad de deducir, de relacionar y de elaborar síntesis. Deben proporcionársele instrumentos para pensar, para interrelacionar hechos y obtener conclusiones y consecuencias válidas.

En esta realidad, es vital la participación del alumno en el proceso educativo y la formación para la participación en la sociedad, pues propone que, solo participando, investigando, buscando respuestas y problematizando se llega realmente al conocimiento contextual.

Ante esta realidad educativa, el docente debe facilitar el aprendizaje. No debe concentrarse en enseñar, sino ayudar a aprender. La enseñanza se debe concebir como “una tarea que facilite el aprendizaje” y esto llegará a un feliz término si los estudiantes han logrado aprender;  no si se ha logrado enseñar.